Atención personalizada
Más de 15 años de experiencia
Presencial y online
No todo malestar necesita una etiqueta. A veces la terapia empieza al comprender que ya no quieres seguir viviendo de la misma manera.
Antes de aplicar técnicas
Una terapia con dirección
No solo los síntomas
Una separación. Una enfermedad. El cuidado de los padres. Los hijos que crecen. Una pérdida. Un cambio profesional. Una etapa que termina. O simplemente llegar a un momento en el que algo deja de encajar.En Rodala trabajamos tanto sobre síntomas como sobre crisis vitales, pérdida de sentido, trauma, agotamiento, dificultades relacionales y procesos complejos de cambio.
No siempre se trata de volver a ser quien eras. A veces se trata de descubrir quién necesitas ser ahora.
Cada dificultad necesita una valoración propia. Estas son algunas de las situaciones que atendemos con mayor frecuencia.
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Preocupación constante, ataques de ansiedad, miedo, anticipación y evitación.
02
Tristeza persistente, desconexión, desesperanza o pérdida de interés e impulso.
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Niebla mental, autoexigencia, sobrecarga, dificultad para parar y cuidado prolongado de otras personas.
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Muerte, enfermedad, ruptura o cambios importantes que necesitan elaboración.
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Perfeccionismo, culpa y una relación excesivamente dura con uno mismo.
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Dependencia, miedo al abandono, dificultad para poner límites o patrones repetidos.
No reducimos todos los problemas adultos a ansiedad, autoestima o estrés. Hay procesos que requieren comprender el momento vital, la historia y las estrategias utilizadas para poder seguir adelante.
Cambios corporales y emocionales, sueño, sexualidad, identidad, hijos que crecen, padres que envejecen y la pregunta: “¿qué quiero yo ahora?”.
Irritabilidad, control, silencio, hiperresponsabilidad o aislamiento pueden ser formas de expresar un sufrimiento difícil de nombrar.
Cuando aparentemente todo debería estar bien, pero ya no sabes qué quieres, hacia dónde continuar o quién eres fuera de tus obligaciones.
Trabajamos desde una perspectiva integradora y basada en evidencia, atendiendo tanto a las necesidades individuales como a la forma en que la familia se organiza y responde al malestar.
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Identificamos qué activa los conflictos, cómo responde cada miembro y qué consecuencias mantienen el ciclo.
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Cuando la emoción es demasiado intensa, primero necesitamos reducir la escalada para poder escuchar, pensar y decidir.
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Trabajamos comunicación, validación, límites, responsabilidad y acciones concretas que permitan recuperar seguridad.
UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
Ayudamos a las familias a sostener ambas cosas a la vez: reconocer la experiencia emocional de cada persona y establecer límites claros cuando una conducta resulta dañina, insegura o incompatible con la convivencia.
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Recogemos qué está ocurriendo, cómo lo vive cada miembro, qué se ha intentado y qué cambios necesita la familia.
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Formulamos el patrón familiar y acordamos objetivos concretos, comprensibles y compartidos siempre que sea posible.
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Practicamos nuevas respuestas, trasladamos cambios a la convivencia y revisamos periódicamente su utilidad.
No tienen que acudir siempre todos los miembros. Según el momento y los objetivos, podemos combinar sesiones familiares, parentales, individuales o con algunos integrantes concretos.
La adolescencia exige revisar límites, autonomía, comunicación y formas de cuidado. Cuando aparecen autolesiones, ideación suicida, conductas de riesgo o desregulación emocional grave, toda la familia puede quedar atrapada entre el miedo, el control, la evitación y el conflicto.
Trabajamos para aumentar la seguridad, ayudar a los adultos a responder con mayor eficacia y evitar que el problema ocupe por completo la identidad del adolescente y de la familia.
OBJETIVOS PRIORITARIOS
•
Comprender la función de las conductas y sus desencadenantes.
•
Validar el malestar sin reforzar respuestas dañinas.
•
Establecer límites claros, previsibles y proporcionados.
•
Coordinar un plan de seguridad cuando sea necesario.
Durante el proceso convertimos la comprensión en acciones observables que puedan sostenerse fuera de consulta.
Reconocer la emoción y la perspectiva del otro sin tener que aprobar todas sus conductas.
Reducir amenazas, inconsistencias y luchas de poder mediante acuerdos claros y realistas.
Asumir la propia parte, recuperar la comunicación y transformar lo ocurrido en aprendizaje.
Atendemos presencialmente a parejas de Moralzarzal y otras localidades de la Sierra Noroeste de Madrid. También ofrecemos terapia de pareja online cuando este formato resulta adecuado para ambos.
Más de 15 años vinculados a la atención psicológica en Moralzarzal.
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